lunes, 29 de enero de 2024

Eunucos ante la muerte.

 Cuenta la tradición que el célebre Bagoas (El eunuco predilecto de Dario) fue adoptado en la corte alejandrina para disfrute del rey macedonio. Sus labores además de custodiar el abultado gineceo de Alejandro eran también voluptuosas y concupiscentes (Narra Plutarco sus dotes en "danzas bárbaras", para deleite y asombro no sólo de Alejandro, si no de toda la tropa helena). 


El papel del eunuco se mantuvo así durante la antigüedad tardía hasta la aparición de Gamínedes (Eunuco al servicio de Cleopatra VII) con las labores propias de un regente, comandante y de un eficiente administrador. Justo en el mismo momento y lugar, tenemos a Potino, el eunuco de Ptolomeo XIII responsable de haber traicionado, asesinado y decapitado a Pompeyo y de haber precipitado el apoyo de César a Cleopatra. 


Más allá de que los eunucos del mundo antiguo se feminizaban y eran una suerte de extravagancia sexual solo apta para el deleite de los más grandes príncipes (Hoy no serían ya, abominaciones mutiladas; tal vez mujeres trans) lo cierto es que, se intuía que habían perdido voluntad al perder los genitales. Como si la ambición de los hombres se encontrase justo en los testículos. Y al no tener ambición para si mismos, podían servir a su señor de forma obsequiosa y desinteresada. 


Ya en la edad media, hay varios tesoreros de palacio, castrados para desembarazarse del interés propio y entregarse a la voluntad de su rey. La propia Iglesia, castra simbólicamente a sus ministros (Prohibiendo la unión carnal y el matrimonio) evitando el "conflicto de interés" de un plan de vida personal (Y las lealtades de un marido ó de un padre) convirtiéndoles en seres instrumentales que se deben sólo a la Iglesia, sin patrimonio familiar que cuidar ó acrecentar. 


El hombre común a falta de grandes obras ó riquezas, solo tiene ocasión de trascender en sus propios hijos. Y si el sentido de la trascendencia da algún tipo de sentido a la vida; si la ambición de que al menos nuestro propio nombre sobreviva a nuestra muerte significa algo, los eunucos físicos y los eunucos emocionales de hoy en día sin criadillas (simbólicas o materiales), sólo pueden danzar, retozar sumisamente, cuidar el interés y riquezas de otros, satisfacer la voluntad de alguien más, lamentándose los infelices de su miserable suerte. 




sábado, 20 de enero de 2024

El "imperium" de las fasces: la esencia del Estado y símbolo del fascismo.

 Roma estaba desprovista de legiones (Desde los senadoconsultos posteriores a la primera guerra civil romana) para evitar el asalto al poder de cualquier caudillo aventurero. La guardia pretoriana, fue instituida por la insigne casa de los Escipiones, como un cuerpo de escoltas entre los más diestros en las armas para ejecutar las sentencias del pretor (Y acompañarle dentro de la ciudad; recordemos la dualidad en las magistraturas romanas siendo civiles y militares al mismo tiempo); pero incluso este destacamento de élite que tuvo mayor implicación en época imperial tenía su campamento a las afueras de Roma. 


Así las cosas, lo más parecido a una militia dentro de la ciudad, eran los lictores. Que, salvando las distancias podríamos equipararlos a un moderno cuerpo de policía. Cuidaban el ejercicio de los magistrados en sus tareas diarias, el orden en el foro, evitaban el robo y el pillaje y vigilaban las prácticas honestas en el comercio (Básculas, medidas y recipientes). También flanqueaban a quien detentase el poder en Roma; ya fuesen reyes, cónsules, dictadores ó emperadores. 


El lictor portaba el haz o "manojo" de varas. Las fasces. 30 varas de olmo (Que simbolizaban las 30 curias romanas; la división censitaria original del pueblo) atadas con cuero rojo por el centro a un Labrys (Un hacha larga que era el símbolo de la fuerza desde la antigua Creta). La unidad del pueblo, cohesionada en el orden, otorgaba la fuerza; el concepto de "imperium".



El "imperium" era la potestad de los cargos electos romanos y se ramificaba en varias atribuciones. Los comandantes de las legiones, ejercían el "imperium" sobre sus soldados. Los magistrados en sus respectivas competencias ejercían el "imperium" sobre la población. A partir del principado de Augusto (Primus Inter Pares de los senadores, el primero entre los iguales), al haberse arrogado formalmente la facultad del Senado sólo antes concedida a dictadores como Sila o César, del "imperium proconsulare maius" la idea de "imperium" comenzó a asociarse a una sola persona en particular. 


Conforme el principado acaparaba más y más atribuciones tanto del Senado como de las magistraturas ordinarias, el "imperium" adquirió una acepción mucho más general, siendo ya indisoluble a la idea misma de principado. Y el príncipe, sinónimo de "imperator". 


lunes, 15 de enero de 2024

El primer testimonio histórico sobre "Cresto" (Cita).

 "(Claudius)…Iudaeos impulsore Chresto assidue tumultuantis Roma expulit. Germanorum legatis in orchestra sedere permisit…"

"(Claudio)...expulsó de Roma a los judíos que continuamente se rebelaban, instigados por un tal Cresto. Permitió sentarse en la orquesta (del teatro) a los embajadores germanos…”

De Vita Caesarum. Suetonio, XXV.4. Trad. Prop.


Si el testimonio de Suetonio es correcto, tenemos a una primer comunidad cristiana en torno al año 50 en Roma. Y la primer evidencia historiográfica latina en torno al año 100 -Los evangelios canónicos escritos en arameo y griego, datan en torno a los años 50 a 150-.


El texto puede ser una interpolación de la edad media, sobre la obra original de Suetonio (Las interpolaciones medievales eran comunes; le sucedió al Bellum Judaicum de Flavio Josefo también con respecto a Jesucristo). Pero si fuese el caso, tendríamos una referencia clara de Cristo y no de un tal Cresto -Que al ser un culto minoritario y marginal, podríamos entender que Suetonio ni siquiera tendría claro el nombre-.


Otros estudiosos consideran que hubo una secta autónoma de un Cresto de origen griego. El fenómeno de las sectas en Roma era habitual y había cultos de toda índole que iban y venían -A diferencia de lo que se cree comúnmente, la sociedad romana era muy respetuosa de la diversidad religiosa; no así de los cultos subversivos-.


Si este Cresto logró convencer a algunos judíos en su doctrina -Cosa altamente improbable, por el carácter integrista de los judíos en lo que respecta a la religión-. es algo difícilmente demostrable. Si bien, Jesucristo no fue el primero ni el último judío en proclamarse el Mesías y en querer reformar la doctrina hebraica, si que fue el único que trascendió más allá de alguna referencia anecdótica de la época.


Sería también el primer testimonio de la represión romana contra los cristianos. Y conocemos del martirio, de ejecuciones de toda índole, de expulsiones y de razias varias ¿Pero por qué los romanos se ensañaron contra los cristianos si eran, regularmente, abiertos a la diversidad de cultos? Tal vez el protocristianismo tenía un carácter bastante más beligerante y contestatario con el estado romano. Tal vez como muchas sectas hebraicas de aquel tiempo, contestaba con la fuerza ó incluso militarmente el poder de Roma.



miércoles, 10 de enero de 2024

El reproche de Séneca contra Alejandro. (Cita).

(...) "Esta es también la opinión de Calisthenes, varón nada despreciable, porque tuvo elevado espíritu y no quiso soportar los furores de su rey. Su muerte será para Alejandro crimen eterno, que ni otras virtudes, ni guerras constantemente afortunadas, borrarán jamás. Siempre que se diga: Mató muchos millares de Persas; se contestará: Y también a Calisthenes. Siempre que se diga: Mató a Darío, al rey más grande; se responderá: Y también a Calisthenes. Siempre que se diga: Todo lo venció hasta las orillas del Océano; invadiolo también con las primeras flotas que surcaron sus ondas; extendió su imperio por el lado de la Tracia hasta los límites del Oriente; se contestará: Pero mató a Calisthenes. Aunque hubiese sobrepujado su fama la de los generales y reyes más célebres de la antigüedad, todo fue menor que el crimen de haber dado muerte a Calisthenes" (...).*


*Extracto de Naturales Questiones, libro sexto. Trad. Antonio de Prada. 


Calístenes fue el sobrino de Aristóteles. Su mayor discípulo en el liceo de Aso y al parecer, el mejor cronista de los periplos de la campaña alejandrina por la conquista persa. Se piensa que la obra denominada "Romance Alejandrino" que tuvo gran profusión en la alta edad media, tiene mucho de las crónicas originales de Calístenes (Mezcladas con gran cantidad de interpolaciones y adendas apócrifas). 




No conservamos su obra original. Pero tal parece que en la antigüedad era muy apreciada. Posiblemente la fuente más fidedigna de la gesta alejandrina. Nosotros debemos conformarnos con obras muy posteriores como la Anábasis de Alejandro de tiempos de Trajano. 


Tal parece que Alejandro habría adoptado varios códigos de la corte del gran rey persa, entre los cuales se encontraba la proskynesis -Consistía en mandar un beso al gran rey mientras se practicaba la postración absoluta-. Calístenes se habría negado a practicarla como muchos otros soldados griegos, y en la célebre "Conjura de los pajes" habría sido capturado y aprisionado por el rey macedonio. Desconocemos los entresijos de su muerte -Simplemente tenemos testimonio de esta, sin muchos detalles a través de algunos autores clásicos como Plutarco ó en este brevísimo extracto de Séneca-. 




martes, 9 de enero de 2024

La piara de Epicuro ó la estoa de Zenón: Ideologías grecolatinas

 Si bien la profundidad del pensamiento filosófico es anterior al desarrollo de Roma y es, enteramente, obra y mérito de la Grecia prehelenística, en la ciudad del Lacio se cultivaron exhaustivamente dos cosmogonías igualmente griegas; dos sistemas que daban uniformidad y sentido a la realidad. Y que más que sistematizar la universalidad del conocimiento, encuadrarían perfectamente en lo que entenderíamos por el concepto moderno de ideología.


Y creo que la dicotomía de ambas doctrinas, es una constante en el discurrir de las sociedades humanas a lo largo de la historia; que si bien en Roma podemos atribuir entidad semántica y realidad semiótica a ambas entelequias representadas por el hedonismo y el estoicismo, el devenir de la humanidad indefectiblemente tira por alguno de ambos derroteros. El sacrificio y la disciplina en contraposición al placer y al disfrute. Incluso pareciera la contradicción fundamental de la condición humana. 


En cualquier caso, la adscripción a cualquiera de ambas doctrinas de alguno de los grandes personajes romanos, nos regalaron con el paso del tiempo momentos torales en la cultura de Roma. Sin el hedonismo no podríamos entender las deliciosas Odas de Horacio ó la exquisita lírica del Arte de Amar de Ovidio. Sin el estoicismo no tendríamos la inflexible ortodoxia moral de las Filípicas Ciceroneanas ó las profundas Epístolas de Séneca. En suma, sin cualquiera de ambas doctrinas, no podríamos entender la convulsa y compleja realidad romana. 


Incluso podemos establecer una correlación en el desarrollo de la propia Roma con ambos sistemas. Inicialmente, una sociedad agrícola arraigada en el arduo trabajo del campo, que podríamos simbolizar con el paradigmático dictador Cincinato que representa los más altos valores de la tradición romana; el desprecio al poder y a la ostentación y la devoción al deber, a la familia y a los dioses. En contraposición, esta moral romana que comenzaba a trastabillar con la influencia helenística y su resistencia reactiva; desde Catón el Censor tildando a los griegos de incontinentes y sodomitas hasta Escipión El Africano, extrañado de que muchos de sus hombres acudiesen al novedoso para aquel tiempo Gimnasio para tonificar sus cuerpos y ser mas atractivos; algo completamente disparatado para el talante de cualquier hombre que se preciase de ser romano. 


Las liberalidades griegas encontraron justificación en el hedonismo, mientras que el estoicismo fincaba su raíz en la romanidad clásica. A la postre, el helenismo barrio por completo la tradición romana -Y de idéntica forma, los valores estoicos sucumbieron ante el hedonismo más exacerbado-. Y con el hedonismo, los valores que permitieron a Roma enseñorearse del mundo se desvanecieron y de Roma, solo prevaleció el recuerdo de la tradición, embriagado en el exceso y el deleite.

 

Llegaría la axiología cristiana y el rescate de ciertos elementos estoicos para nutrir su doctrina. Pero de esa dicotomía entre ambas doctrinas; de aquella dialéctica viva que había forjado el desarrollo cultural del imperio más grande de la antigüedad, sólo conservamos una minima parte como testimonio de su magnificencia. 


viernes, 5 de enero de 2024

El anticristo nietzscheano. La religión de los esclavos asalta al imperio (II).

 La moral romana del bajo imperio había degenerado en un completo pandemonium; la institución de la "repudiatio" en el matrimonio tornó el núcleo familiar en una inestable construcción -Podía repudiarse a una mujer incluso por la severidad de su mirada-. La cloaca máxima de Roma debía ser dragada al menos un par de veces por semana dado que los cadáveres de fetos y mujeres -Arrojadas al caño como basura después de morir en el aborto- impedían el curso de las desechos de la ciudad. El tardo helenismo combinado con el hedonismo más obsceno, se había impuesto entre las élites que sólo vivían para el deleite, ante un pueblo cada vez más miserable y hambriento. 


Las grandes ciudades se vaciaban y las bagaudas, atestadas de desposeídos, asaltaban los caminos en busca de subsistencia. La propia Roma había comenzado a sucumbir ante las hordas de indigencia, trasladando la corte imperial a Mediolanum ó Ravena. No era la moral ya de los grandes señores; no la axiología republicana de Cincinato lo que llegaba a reformar el cristianismo, si no una moral aberrrante de una sociedad envilecida en los excesos y en la iniquidad humana.  


Antes incluso que el cristianismo, el estoicismo comenzó a propugnar por una anábasis espiritual; por un retraimiento y una paz imperturbable en el interior. Pero la promesa cristiana de una existencia futura plena y dichosa alejada de la oscuridad y de la hostilidad del mundo, caló muy hondo entre la gran mayoría que discurría entre el hambre y la muerte. Era una promesa muy atractiva para la gran masa que sufría inconmensurablemente. 


El papel de las matronas romanas fue crucial en la implantación de la nueva religión entre la élite. En parte por su licencioso comportamiento sexual (Podían retozar con grandes campeones del circo, con libertos y esclavos) y en parte por esa sensibilidad femenina que está mucho más allá del entendimiento de cualquier varón. Ellas también encontraban consuelo en el perdón de sus faltas ante un dios empático y humano (Tal vez el más humano que haya existido jamás). Fueron ellas quienes llevaron la religión de los parias, desde las cloacas y catacumbas hasta los salones del palacio imperial. 


Nietzsche parte de una gran falacia: el creer que no hubo decadencia ninguna. Que el  glorioso alto imperio de un día para otro se había convertido al cristianismo intoxicando su propia esencia, obviando que de la grandeza de Roma ya no quedaban sino vestigios ruinosos. Y si no hubiese sido el cristianismo, cualquier otra secta que diera algún tipo de esperanza a las grandes masas de desposeídos, hubiese triunfado. 


El cristianismo y su implantación no es más que la consecuencia lógica de un convulso tiempo donde la dignidad humana se encontraba bajo mínimos. Y fue lo mejor que le pudo pasar a lo que alguna vez fue el imperio más grande sobre la tierra. 


lunes, 1 de enero de 2024

El anticristo nietzscheano. La religión de los esclavos asalta al imperio (I).

 "Hay que romper esas viejas tablas" repetía el Zaratustra de Nietzsche, en una construcción poética que lejos de referenciar al profeta de Ahura Mazda, giraba en el tropo fundamental de la obra del filólogo alemán; y este no era otro que la axiología y la virtud cristianas. 


Para Nietzsche había resultado en una tragedia que una religión practicada mayoritariamente por esclavos y desposeídos del orden social romano, se hubiese filtrado por encima de las alcantarillas y como si fuese una virulenta pestilencia, enfermado e intoxicado las mentes de los grandes señores con una moral impotente. Que los grandes dioses; portentosos y orgullosos, fuesen derrotados por el dios de la indigencia y de la miseria. 


Y es que el superhombre de Nietzsche no es otro que aquel que ha superado la tragedia cristiana y se ha impuesto por encima de su moral de parias; aquel que ha retomado los altos valores de la antigüedad. Sólo rompiendo las viejas tablas el superhombre podrá forjar el futuro y el progreso. 


El eterno retorno, tomado de los estoicos es el ciclo continuo y continuado. Todo aquello que fue volverá a ser y aquello que es, dejará de existir para volver a ser, en una sucesión infinita. Y es donde Nietzsche finca su esperanza en el porvenir. Que del pasado volverán los grandes relatos y las grandes gestas para marcarnos el camino del futuro. Por que nada es inmutable y en el continuum de la realidad humana, el dogma es contingente y temporal. 


Desde luego que su reivindicación para su tiempo, era del todo inusitada. Afirmar que la axiología cristiana no había sido sino un pesado lastre en el desarrollo de la civilización que debíamos sacudirnos de una vez por todas para continuar nuestra senda al futuro, resultaba transgresor a la par que polémico ¿Pero hay razón en sus palabras? ¿Acaso el cristianismo había resultado tan nefasto para el ser humano? ¿Aquella moral de los esclavos nos mantiene en un marasmo espiritual? 





 

La Odisea de Nolan y el wokismo como institución cultural.

 Nolan tiene un estilo propio y un nombre en la industria. Para nadie pasan desapercibidas sus obras y lejos de los tropos hollywoodienses q...