Delfos tiene aún muchos misterios para desvelar. Las facultades proféticas de la Pitia ¿De dónde emanaban? Se especula sobre ciertos efluvios que le ponían en trance; posiblemente alguna fractura en el subsuelo de la que emanaban vapores tóxicos que alteraban la conciencia. Pero no hay ninguna evidencia al respecto.
También que la ingesta de laurel, en ciertas cantidades alteraba igualmente la conciencia. Y muchos estudiosos lo han intentado; se han retacado de hojas al punto de la indigestión y no han tenido ni un pequeño atisbo de intoxicación neurológica.
Se teoriza sobre la composición mineral del agua de la fuente Castalia. Algunos sustratos de la tierra, que la hacían potencialmente, alucinógena. Pero de la fuente bebían todos en Delfos. La Pitia, claro, pero también los sacerdotes y los fieles que visitaban el templo. Sería más una alucinación colectiva (Como en ciertos cultos mistéricos de la antigüedad) y no una facultad de una persona concreta.
Tal vez, realmente, Apolo imbuía a esta mujer de su sabiduría. Fuese como fuere, el misterio de Delfos prevalece hasta nuestros días.
"Dile al emperador que nuestro salón esculpido se está cayendo a pedazos. Apolo ya no tiene techo sobre su cabeza ni ventana desde la que profetizar. La fuente ya no habla, el arroyo se ha secado, el que tanto tenía que decir".
Es un mensaje de Oribasio al Emperador Juliano II (Conocido como el apóstata) quien en plena efervescencia del cristianismo, ambicionaba volver al culto tradicional romano y a quien había enviado a consultar a la Pitia sobre esta empresa. Pero Delfos, como símbolo de la antigüedad grecorromana ya guardaba silencio como si supiese que su tiempo había fenecido; como si la vieja religio hubiese perdido todo su poder, esplendor y gloria.