(...) "Esta es también la opinión de Calisthenes, varón nada despreciable, porque tuvo elevado espíritu y no quiso soportar los furores de su rey. Su muerte será para Alejandro crimen eterno, que ni otras virtudes, ni guerras constantemente afortunadas, borrarán jamás. Siempre que se diga: Mató muchos millares de Persas; se contestará: Y también a Calisthenes. Siempre que se diga: Mató a Darío, al rey más grande; se responderá: Y también a Calisthenes. Siempre que se diga: Todo lo venció hasta las orillas del Océano; invadiolo también con las primeras flotas que surcaron sus ondas; extendió su imperio por el lado de la Tracia hasta los límites del Oriente; se contestará: Pero mató a Calisthenes. Aunque hubiese sobrepujado su fama la de los generales y reyes más célebres de la antigüedad, todo fue menor que el crimen de haber dado muerte a Calisthenes" (...).*
*Extracto de Naturales Questiones, libro sexto. Trad. Antonio de Prada.
Calístenes fue el sobrino de Aristóteles. Su mayor discípulo en el liceo de Aso y al parecer, el mejor cronista de los periplos de la campaña alejandrina por la conquista persa. Se piensa que la obra denominada "Romance Alejandrino" que tuvo gran profusión en la alta edad media, tiene mucho de las crónicas originales de Calístenes (Mezcladas con gran cantidad de interpolaciones y adendas apócrifas).
No conservamos su obra original. Pero tal parece que en la antigüedad era muy apreciada. Posiblemente la fuente más fidedigna de la gesta alejandrina. Nosotros debemos conformarnos con obras muy posteriores como la Anábasis de Alejandro de tiempos de Trajano.
Tal parece que Alejandro habría adoptado varios códigos de la corte del gran rey persa, entre los cuales se encontraba la proskynesis -Consistía en mandar un beso al gran rey mientras se practicaba la postración absoluta-. Calístenes se habría negado a practicarla como muchos otros soldados griegos, y en la célebre "Conjura de los pajes" habría sido capturado y aprisionado por el rey macedonio. Desconocemos los entresijos de su muerte -Simplemente tenemos testimonio de esta, sin muchos detalles a través de algunos autores clásicos como Plutarco ó en este brevísimo extracto de Séneca-.
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