Cuenta la tradición que el célebre Bagoas (El eunuco predilecto de Dario) fue adoptado en la corte alejandrina para disfrute del rey macedonio. Sus labores además de custodiar el abultado gineceo de Alejandro eran también voluptuosas y concupiscentes (Narra Plutarco sus dotes en "danzas bárbaras", para deleite y asombro no sólo de Alejandro, si no de toda la tropa helena).
El papel del eunuco se mantuvo así durante la antigüedad tardía hasta la aparición de Gamínedes (Eunuco al servicio de Cleopatra VII) con las labores propias de un regente, comandante y de un eficiente administrador. Justo en el mismo momento y lugar, tenemos a Potino, el eunuco de Ptolomeo XIII responsable de haber traicionado, asesinado y decapitado a Pompeyo y de haber precipitado el apoyo de César a Cleopatra.
Más allá de que los eunucos del mundo antiguo se feminizaban y eran una suerte de extravagancia sexual solo apta para el deleite de los más grandes príncipes (Hoy no serían ya, abominaciones mutiladas; tal vez mujeres trans) lo cierto es que, se intuía que habían perdido voluntad al perder los genitales. Como si la ambición de los hombres se encontrase justo en los testículos. Y al no tener ambición para si mismos, podían servir a su señor de forma obsequiosa y desinteresada.
Ya en la edad media, hay varios tesoreros de palacio, castrados para desembarazarse del interés propio y entregarse a la voluntad de su rey. La propia Iglesia, castra simbólicamente a sus ministros (Prohibiendo la unión carnal y el matrimonio) evitando el "conflicto de interés" de un plan de vida personal (Y las lealtades de un marido ó de un padre) convirtiéndoles en seres instrumentales que se deben sólo a la Iglesia, sin patrimonio familiar que cuidar ó acrecentar.
El hombre común a falta de grandes obras ó riquezas, solo tiene ocasión de trascender en sus propios hijos. Y si el sentido de la trascendencia da algún tipo de sentido a la vida; si la ambición de que al menos nuestro propio nombre sobreviva a nuestra muerte significa algo, los eunucos físicos y los eunucos emocionales de hoy en día sin criadillas (simbólicas o materiales), sólo pueden danzar, retozar sumisamente, cuidar el interés y riquezas de otros, satisfacer la voluntad de alguien más, lamentándose los infelices de su miserable suerte.