sábado, 10 de febrero de 2024

Narciso frente a su reflejo en el mundo.

 Vivimos en un tiempo desconcertante. La psicología clínica se ha entregado de lleno al conductismo (Si funciona incluso en perros, debe de funcionar en las personas; y el perro puede hacer trucos y no cagarse en la sala y la persona puede superficialmente contener su censurable comportamiento) y desprecia profundamente el psicoanálisis (Tildándole de pseudociencia y superchería). No obstante la nueva psicoterapia, toma los conceptos generales de neurosis, psicosis y de los distintos transtornos pero reniega de la tesis toral de estos. 


El transtorno narcisista de la personalidad, es de mis favoritos. Hay un gran vacío emocional en el sujeto; que nunca se sintió verdaderamente querido (Por el contrario, fue habituado a reproches desde la mas tierna infancia; quien debiese haberle procurado amor, sólo le despreció). Trata todo el tiempo de sobreponerse a este hecho. Y necesita aprobación y reconocimiento de forma desaforada para subsumir en lo más profundo de su ser, que realmente nadie le toma en consideración para absolutamente nada y que a nadie le importa. Es un deficitario del amor. 


Y los Narcisos están envalentonados y sueltos. Nos llenan de fotografías en Instagram cada tres segundos. Se ufanan de logros profesionales, economicos; de vacacionar en lugares exóticos, de visitar paraísos de sol y arena; de disfrutar del éxito. Se encuentran obsesionados con su apariencia física y han construido una meta-imagen de si mismos, que es lo más parecido a la perfección estética. Necesitan todo el tiempo la aprobación y el reconocimiento; son adictos a los likes y a los comentarios sobre su vida. Y eso les hace un poco menos pesada su carga existencial; ya que en realidad, en el fondo de su conciencia saben que valen más bien poco. 


Es una época ideal para el transtorno narcisista. Pareciera confeccionada para tal fin. Y seguramente el diagnóstico clínico, se habrá disparado en los últimos veinte años de forma exponencial. Vivimos en el mundo de los Narcisos que miran su reflejo embelesados por tantísima belleza ¡Pero cuidado! Que el reflejo yace muy en el fondo de la fosa y de tanto contemplarlo podemos precipitarnos al abismo; la ninfa Eco, enamorada también del apolineo Narciso, solo repetirá lo que le hayamos confesado mientras nos precipitamos al fondo de la oscuridad, con una sonrisa en el rostro. 






sábado, 3 de febrero de 2024

El nuevo gran relato: Nociones preliminares.

Había dos grandes relatos en las eras anteriores a la modernidad. El relato del héroe, el más antiguo de la humanidad y el relato del sacrificio, narrado en los evangelios. Y ambos relatos construyeron todo lo que entendemos por civilización. Eran una gigantesca cosmogonía que le hizo sentido a miles de millones de seres humanos en la historia del mundo. 

La premisa de la posmodernidad es correcta. Los grandes relatos (Más allá de la categorización de los mismos) dejaron de significar algo. Fracasaron en explicarnos el mundo. Y el posmodernismo aboga por construir un  nuevo gran relato que vuelva a otorgarnos una gran cosmogonía y un sentido a la vida; el relato de la víctima. 

Tanto el héroe como el sacrificado, no lo eran intrínsecamente. Habían decisiones morales que definían sus acciones; había un esfuerzo, una profunda anábasis y un extenso camino que recorrer para definirse a si mismos y alcanzar su virtud. En el nuevo relato de la víctima, el mérito no existe por que la virtud de la víctima, es inmanente. La víctima es y permanece inmutable por condiciones que es incapaz de revertir. Su virtud es una manifestación de su existencia misma. 

Algunas de las nuevas ideologías, que promueven pequeñas narrativas para construir el nuevo gran relato, tienen un denominador común; giran en torno a elementos materiales ó físicos (Feminismo, generismo, transhumanismo, racializalismo, etnicismo, indigenismo) que nos vienen dados de cuna. Y que no solo no representan ya no una determinación moral del individuo, si no que son algo tan superficial como nuestra piel. No son doctrinas que busquen alimentar un crecimiento espiritual o un desarollo intelectual; son constataciones reiterativas de un hecho tremendamente aleatorio e insignificante como lo es el nacer con determinados genitales, con cierto color de piel o en algún lugar y cultura particulares; son odas a la fáctica obviedad. 

También se caracterizan por la mortificación perenne y la consternación pública y aparente; lo que vendría siendo en términos evangélicos el desgarramiento de vestiduras. Y entre más sonora y notoria sea la repulsa, mayor reconocimiento social tendrá. Así tenemos a los ambientalistas lanzando latas de sopa al cuadro de la Mona Lisa; a los animalistas, colocando rosas en los paquetes de carne de un supermercado ó a las feministas bailando una proclama al ritmo del reggaeton. Es el componente de la performance -Inocua, vacía y coreografiada- que hace las veces de la antigua catarsis colectiva. 

Por totem de la víctima, podríamos entender aquel fenotipo que describe perfectamente la teoría posmoderna de la interseccionalidad; y que como si fuese ¿Adivina Quién? entre más características materiales y físicas poseas, más virtuoso eres (Por que el sólo hecho de existir, recordemos, es sinónimo de virtud per se). En ideologías que giran en torno a los animales ó a abstracciones como la naturaleza, el totem de la víctima sigue siendo una entelequia con características físicas o materiales inmutables e inmanentes. 

Así el nuevo gran relato que le dará sentido a nuestras vidas y que definirá a partir de ahora el nuevo destino de la humanidad, nos propone, así como se nos propuso antes el camino del héroe o el camino del sacrificio, el camino de la víctima ¿Habrá gloria? ¿Habrá redención? ¿Valdrá la pena tirar al caño absolutamente todo lo anterior y entregarnos en cuerpo y alma a una nueva y vivificante narrativa?









La Odisea de Nolan y el wokismo como institución cultural.

 Nolan tiene un estilo propio y un nombre en la industria. Para nadie pasan desapercibidas sus obras y lejos de los tropos hollywoodienses q...