lunes, 8 de abril de 2024

Poesía del Arrabal: Santos Discépolo y la semiología de Yira Yira.

La construcción de ciertas figuras retóricas, más allá de su funcionalidad discursiva, pueden sugerir la belleza de la representación simbólica. Y es que, aún y cuando la imagen pueda evocar circunstancias adversas y terribles, es la elocuencia de la representación simbólica; su amplitud en reflejar la crudeza emocional aquello que sublima el alma y no un esteticismo estéril. 

El tango es la poesía de la desesperanza. Y aunque no canta al amor, si no al desengaño, a la traición y al desencuentro, dirige sus flechas hacia lo más profundo de nosotros recreandonos en la contemplación de nuestro propio dolor. Nos fustigamos en los recuerdos gracias a sus ingeniosas figuras retóricas y lo disfrutamos. 

Y Santos Discépolo sabía un rato respecto a ello. Sus líneas son potentes a la par que amargas. Para muestra Yira Yira; posiblemente el tango con las figuras retóricas mejor construidas de su repertorio. Aquí algunas estrofas y un estribillo que dan cuenta de ello. 


Cuando la suerte que es grela
Fallando y fallando, te largue para'o
Cuando estés bien en la vía
Sin rumbo, desespera'o
Cuando no tengas ni fe
Ni yerba de ayer secándose al sol

Cuando tu mala suerte te deje tirado en la calle, sin ningún lugar a donde ir. Cuando te falta la fe y algo tan miserable como yerba mate usada del día anterior (Un simil sería como fumar una colilla de cigarro; algo que hasta el más miserable podría permitirse). 

Cuando rajés los tamangos
Buscando ese mango que te haga morfar
La indiferencia del mundo
Que es sordo y es mudo, recién sentirás

Cuando buscas un trabajo para poder comer y de tanto caminar desgastas los zapatos. El mundo, que no escucha y que no habla, del que sólo hasta ese momento sentirás su indiferencia (Como si fuese una persona). 

Verás que todo es mentira
Verás que nada es amor
Que al mundo nada le importa
¡Yira, yira!

La relación dicotómica entre el todo y la nada. La decepción de encontrar una realidad donde no hay verdad y sólo existe el desamor (Interesante antitesis de la triada platónica). El mundo como un ente impasible; que sólo gira y gira, indiferente ante todo cuanto existe. 

Aunque te quiebre la vida
Aunque te muerda un dolor
No esperes nunca una ayuda
Ni una mano, ni un favor

La vida como una fuerza física que puede golpearte. Un dolor que puede morderte como si fuese alguna alimaña. 


Cuando estén secas las pilas
De todos los timbres que vos apretás
Buscando un pecho fraterno para morir abraza'o
Cuando te dejen tira'o después de cinchar lo mismo que a mí

Antiguamente, los timbres de las casas utilizaban pilas alcalinas. Secar las pilas de los timbres sería presionarlos durante varios días sin respuesta hasta dejarlas secas. Buscando contacto humano para morir abrazado a alguien más, después de haber sido estafado en alguna faena sin haber sido pagado por ella (Como un albañil o un campesino). 


Cuando manyés que a tu lado
Se prueban la ropa que vas a dejar
Te acordarás de este otario
Que un día, cansado se puso a ladrar


Te percatas que se están probando tu ropa, como si fueses a morir. Te acordarás del tonto que canta (Discépolo) que cansado de esa miseria, no lo está contando, lo ladra que es una figura mucho más potente que un grito o un lamento. Es un ladrido de alguien que ha sido despojado de la más mínima dignidad humana; tal y como si fuese una bestia. 


Es simplemente, una maldita genialidad. 

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