Muchos hablan de la gesta alejandrina como un esfuerzo individual del rey macedonio. Lo cierto es que la conquista de La Helade (Para posteriormente conquistar el Asia) fue una empresa de la cual Alejandro sólo se limitó a recoger los frutos que había sembrado su padre, quien tal vez es el gigante sobre el cual el propio Alejandro se parapetó en su leyenda. Filipo II de Macedonia y sus reformas a la falange hoplítica son el gran punto de inflexión en la innovación militar de la antigüedad.
¿Pero qué es una falange? Es una formación militar compacta y regular compuesta por hoplitas. Ya en la antigua Grecia Homero nos da cuenta de su uso (En los ejércitos contra la Troya de Héctor y Eneas) pero no fue hasta la época clásica que aparece la lanza que portarían los hoplitas (Junto a sus pesados escudos de gran diámetro). La falange conformaba el contingente central de una formación compuesta también por caballería e infantería (Que protegían flancos y puntos de quiebre de la falange).
La superioridad táctica de la falange permitió a Grecia salir victoriosa de las guerras médicas. Y es bien conocido que los mercenarios griegos en la antigüedad eran apreciadísimos y bien pagados activos en los ejércitos orientales (Formando el contingente de élite junto a los inmortales en las tropas de los grandes reyes persas; incluso en las propias guerras médicas).
Y si algo funciona ¿Por qué no hacerlo mejor y más grande? Y es a este respecto donde Filipo II crea la falange definitiva con ayuda de una nueva arma que es una evolución funcional de la lanza hoplítica. La sárissa. Una descomunal lanza de 4 a 7 metros de largo diseñada para el empalamiento y con escudo igualmente gigantesco que cubre la totalidad del torso del hoplita.
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