domingo, 3 de diciembre de 2023

Quintilio Varo !Devuélveme mis legiones!

 Suetonio nos habla del varapalo de Teutoburgo y la reacción de Augusto ante tal desastre. Seguramente la derrota militar más contundente del ejército romano en todo el principado. 


No dormía y balbuceaba incoherencias. Se dejó crecer la barba, luciéndola rala y desaliñada en público (El hecho mismo de no afeitarse se consideraba sucio e incivilizado; tendría que venir la influencia helenística y Adriano para desafiar la estética romana convencional y poner las buenas barbas de moda entre la élite). La capital romana, desprovista de milicias salvo por la guardia pretoriana, fue aprovisionada de dos legiones durante al menos un año. 


Se golpeaba la cabeza contra las paredes en un frenesí obsesivo y desquiciado, y repetía una y otra vez: "Quintilio Varo ¡Devuélveme mis legiones!" -Tres legiones habían sido emboscadas y brutalmente asesinadas en los pantanos de Teutoburgo, comandadas por Quintilio Varo, gobernador de la región, quien habría sido torturado y decapitado por los líderes tribales bárbaros-. 


Arminio (El Herman alemán) fue el traidor que había perpetrado tal afrenta contra Roma -Aunque de origen bárbaro, romanizado y en su juventud gran admirador del orden romano- Romantizado hasta la náusea y convertido en un mito de la resistencia y la determinación alemana. Tal vez, el símbolo del nacionalismo alemán más perdurable a lo largo de su historia; siendo inspiración tanto del primer imperio aleman como de los nazis. 


Como sucede con los grandes mitos alemanes (Los nibelungos, Zigfrid, los burgundios ó la mitología nórdica), Arminio también es una apropiación cultural que ninguna relación tiene con Alemania -Salvo el hecho de ser un salvaje que hablaba alguna lengua que remotamente nos podría recordar al alemán-. 


Creo que Arminio representa como ningún otro símbolo esa obsesión contestaría -Y esa envidia- del mundo anglosajón que se encontraba literalmente en una cueva mientras el brillo y el esplendor de Roma deslumbraban al mundo. No es la de Arminio -Como tampoco lo fue la de las tribus bárbaras que pusieron fin al imperio occidental- una gesta heróica: fue sólo una invasión masiva de salvajes. 



Es como si en mil años, alguna nación subsahariana que dominase el mundo se ufanara de que Europa cayó a manos de sus antepasados cuando fue sólo la migración descontrolada y en tropel la que hizo sucumbir actualmente a una Europa con un deficit demográfico, enajenada en el hedonismo y en el liberalismo mas perniciosos. No parte de la inteligencia la derrota contra la naturaleza. 


No hay mérito ninguno en la horda. 



La Odisea de Nolan y el wokismo como institución cultural.

 Nolan tiene un estilo propio y un nombre en la industria. Para nadie pasan desapercibidas sus obras y lejos de los tropos hollywoodienses q...