domingo, 24 de diciembre de 2023

El censo que nunca existió y otras falsedades evangélicas.

 Lucas nos habla de un censo sobre la población judía ordenado por César Augusto que convenientemente haría que Jesús de Nazareth (No de Belén) naciera en el lugar profetizado por Jeremías para el alumbramiento del Mesías. 


Si bien el censo era una práctica habitual romana, sólo estaba reservado para los ciudadanos romanos (El censo tenía un carácter electoral, fiscal y militar; todas obligaciones reservadas para la ciudadanía; la tributación bárbara era comunitaria y no individual). Hasta el principado de Claudio, comenzó a censarse a la población peregrina en provincia y fue hasta Caracalla que el censo provincial de ciudadanos romanos fue habitual. 


No obstante ello, Judea no era provincia romana, era un Reino cliente con una relativa autonomía. No había tropas romanas acantonadas -El campamento de legiones más cercano estaba en Siria- y no había autoridades romanas ejerciendo el gobierno de la ciudad- la prefectura ocupada por Poncio Pilato era una representación del emperador para salvaguardar los derechos y garantías de la población romana de la región -Había cuatro funcionarios, incluyendo al propio Pilato-. No existía una infraestructura estatal para llevar a cabo un censo en un territorio que por principio de cuentas, no era parte de Roma -Se convertiría en provincia hasta el principado de Vespasiano- y cuya población le era completamente indiferente. 


Herodes El Grande, supuesto perpetrador de la matanza de los inocentes, fue auspiciado en el trono por César Augusto. Es a los romanos a quienes debía su trono (Y a su pertinaz cacería contra los legítimos herederos del trono de Judea, a quienes asesinó uno a uno, sistemáticamente, antes de asaltar el poder). Ni siquiera era judío previo a convertirse en rey y el apelativo de "El Grande" se debe a su ambicioso plan urbanístico que incluyó, entre otras grandes edificaciones, el fuerte de Mazada y la fortaleza Antonia (En honor a Marco Antonio). No tenía la menor idea de profecías talmudicas, de la Torah, ni de auspicios religiosos. Fue rey por ser un romanófilo radical y si un niño hubiese puesto en duda su ejercicio en el trono el mismo lo hubiese matado con sus propias manos (Y no elaboraría un complicado y poco efectivo plan; era un hombre de acción más que de planes siniestros). 


La Odisea de Nolan y el wokismo como institución cultural.

 Nolan tiene un estilo propio y un nombre en la industria. Para nadie pasan desapercibidas sus obras y lejos de los tropos hollywoodienses q...